Medicos para colegios
Obesidad en niños


Obesidad en niños



Debe desaparecer la idea o creencia de que la "gordura" en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso. Para evitar la obesidad es conveniente que desde los primeros meses de la vida los niños adquieran un buen hábito alimentario.
Es común que se piense que será transitoria y tan solo una expresión del crecimiento y desarrollo del individuo, desafor
tunadamente esta opinión no solo es aceptada por la mayoría de las personas, sino por algunos médicos, que no le dan la debida importancia cuando la detectan.
La edad de aparición en 50 por ciento de los casos es antes de los dos años, el resto se observa en los periodos de mayor crecimiento, particularmente en la pubertad y adolescencia.
La obesidad contribuye entre otras causas a incrementar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, alteraciones esqueléticas, hipertensión arterial, hipercolesterolemia e inadaptación psicosocial entre las más importantes.

 
Incluyen la vacuna contra HPV en el calendario oficial

Incluyen la vacuna contra HPV en el calendario oficial



Hace unos meses se decidió incluir en el programa de vacunación oficial de la nación Argentina la vacuna contra el virus del papilona humano (HPV).
Esta vacuna, que estaba a la venta y sólo al alcance de unos pocos, ahora va a formar parte del calendario de vacunación y va a permitir que miles de mujeres no pierdan su vida por esta causa.
La medida apunta a para vacunar a las niñas de 11 años, y permitirá que se elimine de la muerte por cáncer  de cuello de útero, que en el 99% de los casos está causado por este virus y es la segunda causa de muerte por cáncer.
Hasta este momento la vacuna estaba a la venta, pero su costo era muy alto y había que tener un determinado nivel adquisitivo y de información para acceder a ella.

 
Intoxicación en niños

Intoxicación en niños


 

De acuerdo a reportes especializados, 85% de las intoxicaciones por ingestión de sustancias peligrosas son accidentales, y ocurren en niños entre 1 y 5 años de edad.

El tratamiento ante una intoxicación dependerá directamente de la sustancia ingerida, así como de los síntomas producidos, pues de esta manera se podrá identificar qué órganos han sido afectados. Para explicarlo mejor, a continuación se presentan los grupos en que suelen dividirse los tóxicos:

a) Sustancias corrosivas. Por su composición química dañan considerablemente los tejidos con los que entra en contacto. Puede tratarse de ácidos como sulfúrico, clorhídrico, nítrico, fosfórico y acético, entre otros (presentes en detergentes, limpiadores de tuberías, medicamentos, colorantes de ropa, químicos para fotografía o blanqueadores de ropa), o álcalis, como amoníaco y fenoles (derivados del petróleo usados en solventes), o bien, alcoholes de uso industrial, como el metílico o vinílico, los cuales provocan sensación quemante en la boca (que bien puede sangrar), garganta, esófago y estómago, además de náuseas y vómitos; puede haber también pérdida de voz, fiebre, dificultad en la deglución y en la respiración, así como olor anormal del aliento o el cuerpo.

b) Irritantes. No destruyen directamente los tejidos, pero producen inflamación de los mismos. Se trata de elementos como yodo, fósforo, arsénico, cloruro de zinc y nitrato de potasio, entre otros, que generalmente forman parte de fórmulas de veneno para ratas o cucarachas, pesticidas y herbicidas. Producen náuseas, vómito, diarrea, dolor abdominal tipo cólico; tanto en el vómito como en las heces puede aparecer sangre.

c) Excitantes. Estimulan al sistema nervioso central. Destacan estricnina, alcanfor y cloruros. Son causa de piel seca y caliente, convulsiones, espasmos, sensación de asfixia y dificultad para respirar, pulso rápido y dilatación o contracción de las pupilas.

d) Depresoras. Opuestas a las anteriores, deprimen al sistema nervioso central; entre ellas barbitúricos, alcohol, alcaloides (atropina y morfina) y muchos anestésicos locales. Suelen comenzar con efecto estimulante de corta duración y, posteriormente, aparece todo lo contrario, disminución de los movimientos respiratorios, sueño excesivo, relajación muscular, pupilas contraídas o dilatadas y piel húmeda y fría. Suelen presentarse náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal.

Qué hacer
En primera instancia, aunque la situación se torne difícil, no debe perderse la calma, y si la víctima esta consciente, investigue qué sustancia ingirió. Hágalo rápidamente porque la persona puede perder el conocimiento en cualquier momento.

Ahora bien, tome en cuenta que deberá trasladar al intoxicado a recibir atención médica al centro de urgencias más cercano; sin embargo, usted puede realizar lo siguiente:

  • Busque cerca de la víctima algún envase que contenga líquidos peligrosos.
  • Si el afectado ha vomitado, tome una muestra de los residuos.
  • Si la persona está inconsciente, revise sus vías aéreas (nariz y garganta) y su respiración, y en caso de que ésta sea deficiente trate de brindarle el aire que necesita mediante la técnica de respiración boca a boca en tanto recibe atención profesional.
  • Tenga cuidado de que el veneno no entre en su propia boca, y evite inhalar el aliento de la víctima.
  • Induzca al vómito al afectado sólo cuando las sustancias ingeridas sean comida en mal estado o medicamentos.
  • No provoque el vómito cuando:
  • -El estado de conciencia del afectado se encuentre alterado.
  • -La sustancia tóxica sea petróleo o uno de sus derivados (nafta).
  • -Se hayan ingerido líquidos espumosos, ya que al ser aspirados podrían causar asfixia.
  • -Se trate de sustancias cáusticas y corrosivas, pues pueden dañar seriamente el tracto digestivo, es decir, esófago, traquea y garganta.

Lo que debe evitarse
Hay que tener siempre presente que un niño es un pequeño explorador que se mete en todos los rincones, por lo cual resulta indispensable cerciorarnos de que no estén a su alcance compuestos tóxicos. Lo indicado es guardarlos bajo llave en una repisa alta y estar alerta mientras se utilizan los productos de limpieza u otros igualmente peligrosos.

También resulta importante no almacenar este tipo de sustancias en frascos e envases para alimentos o refrescos, pues es una de las principales causas de accidentes de este tipo. Tampoco deje fármacos en un sitio al alcance del chico, ni lo induzca o engañe a que tome sus medicinas diciéndole que "son golosinas", pues ello da origen a confusión e inquietud por probar lo que encuentre en su camino.

 
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