Lavado de manos

El lavado de manos es la medida más simple y eficaz para prevenir las enfermedades infecciosas, tanto en niños como en adultos.

Normalmente transportamos en nuestras manos millones de microbios, en su gran mayoría inofensivos. Otros, sin embargo, pueden causar enfermedades, como por ejemplo resfrío común, gripe, diarrea, hepatitis y algunos tipos de meningitis. etc.

Si nos olvidamos de lavarnos las manos o no lo hacemos adecuadamente, podemos diseminar gérmenes y transmitirlos a otras personas, o también autocontagiarnos cuando nos tocamos los ojos, la boca, la nariz o una lastimadura.

¿Por qué es importante el lavado de manos?

Porque reduce mucho la posibilidad de adquirir y diseminar enfermedades respiratorias y gastrointestinales. 
Evita la transmisión de gérmenes resistentes a los antibióticos. 
Disminuye el ausentismo laboral, y sobre todo el escolar. 
Previene brotes epidémicos en la población.

¿Cómo lavarse las manos correctamente?

Un simple enjuague sin jabón no es suficiente para eliminar los gérmenes. Saber lavarse las manos adecuadamente es tan importante como hacerlo cuando corresponde.

Utilizar jabón y agua tibia (el jabón líquido es el menos contaminante). 
Lavarse bien toda la superficie de las manos, incluyendo muñecas, palmas, dorso y dedos. Además, cepillarse bien debajo de las uñas. 
Frotarse las manos enjabonadas durante 15 segundos. 
Enjuagarse bien. 
Secarse utilizando una toalla de papel descartable, en el colegio, una toalla de tela (en el hogar) o un secador de aire caliente, para evitar que se dañe la piel durante el procedimiento.